3 de mayo · 0 comentarios
Mi año de intercambio en Estados Unidos empezó hace ya 9 meses, y aunque ya haya pasado casi todo el año parece que fue ayer cuando me fui. En estos meses he aprendido muchísimas cosas, tanto buenas como malas. Así que aquí os vengo a contar un poco mi historia.

Mi experiencia es un poco diferente a las demás, ya que no estoy en una “host family” normal. Donde yo vivo es como una residencia que está dividida en tres casas pequeñas, una para las chicas, otra para los chicos y una tercera para nuestros “host parents”, pero que es donde comemos y estamos normalmente. Al principio éramos diez, 5 chicas y 5 chicos, pero algunos de ellos se fueron por distintas razones y ahora somos siete. Somos todos de diferentes países y eso está muy bien ya que aprendemos muchísimo sobre todas nuestras culturas y no solo la americana.

Mi high school es muy pequeño, somos solo 30 estudiantes, y lo mismo con el pueblo donde vivo, ya que solo hay 300 habitantes. Aquí no hay mucho por hacer y puede ser aburrido a veces, así que por eso doy gracias a vivir con tanta gente. Nos llevamos muy bien entre todos y siempre hacemos cosas juntos, ya sea jugar a juegos de mesa, videojuegos, cocinar o incluso hablar sobre nosotros mismos para conocernos mejor.

Estar con otros estudiantes que están pasando por lo mismo que tú también es más fácil. Nos entendemos los unos a los otros mejor que nadie más y siempre tenemos a alguien que nos ayuda y nos apoya en nuestros peores momentos. Obviamente siempre nos llevamos mejor con unos que con otros, pero, aun así, estamos bastante unidos y nos llevamos muy bien entre nosotros.

También hemos hablado varias veces de volver a visitar a nuestros “host parents”, que, aunque no haya hablado mucho de ellos, son muy divertidos y siempre intentan mantenernos ocupados haciendo actividades con nosotros y llevándonos a sitios nuevos. Todo lo que hacen con nosotros es increíble, pero mi momento favorito sin duda fue el viaje que hicimos a la costa por Semana Santa.

También me fui con dos de mis “host siblings” a California durante una semana y conocimos a muchísima gente de todo el mundo. Nos lo pasamos genial y ahora estamos planeando en hacer más viajes juntos cuando volvamos a nuestros países.

Este año está siendo muy diferente de cómo me lo imaginaba, puesto que nunca pensé que acabaría en un lugar así y con una familia tan diferente a las demás. Vivir en una familia tan grande puede ser difícil a veces, aun así, sé que los voy a echar de menos a todos y cada uno de ellos. Pero doy gracias por todo y sobre todo a toda la gente que he conocido aquí y que está haciendo que mi año de intercambio sea inolvidable.
– Queralt Rio.