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Soccer; la mejor decisión de mi intercambio

10 de abril · 0 comentarios

Hola, me llamo Nayara, o Nay Nay, que es como me llaman aquí en mi equipo de fútbol. Estoy haciendo un año de intercambio en Louisiana y quería compartir una  de las cosas más bonitas que me han pasado desde que estoy aquí.

Bueno, para poner en contexto primero, empiezo por el principio. Yo llegué a EEUU el 18 de agosto. El primer día que conocí a mi host family fuimos a cenar a un restaurante con unos amigos de la familia. Si os soy sincera, los primeros días todavía no asimilaba que estaba en la otra punta del mundo yo sola…

Después, el segundo día fuimos a mi high school para hablar con la counselor (que es como la orientadora) para elegir mis asignaturas y crear mi horario. Yo sabía desde el principio que quería hacer algún deporte de equipo ya que aquí eso es de lo más importante, además de que podría aprender algo nuevo, hacer amigos y disfrutar más la experiencia. Mi counselor me dijo que podía apuntarme a soccer (es como llaman al fútbol en EEUU). Así que dije, ¿por qué no? Y efectivamente me apunté a soccer. Ahora, 7 meses después puedo decir que ha sido una de las mejores decisiones que he tomado.

Para poder entrar en el equipo tuve que pasar los “try outs», que son unas pruebas para ver cómo se te da ese deporte. Al pasar esas pruebas, tanto los entrenadores (eran tres) como las del equipo estaban ilusionados por tener una española en el equipo porque pensaban que sabría mucho de fútbol, aunque no fue el caso… Igualmente, desde el primer momento  me trataron como una más y me enseñaron todo desde el principio. Incluso me dieron la oportunidad de tener mi propio banner colgado en la entrada del campo de fútbol.

Para contaros la temporada entera tendría que hacer una película, pero cómo no puedo, voy a intentar resumirla lo mejor posible. Sorprendentemente, se me dio bastante bien los 3 primeros meses de entrenamientos y ya en el primer partido jugué como titular y a la semana siguiente me dieron “el balón del partido” para reconocer mi esfuerzo, no podía creérmelo la verdad. 

Esta temporada ha sido la más dura según mis entrenadores. Normalmente, teníamos partidos 4 días a la semana, de los cuales algunos estaban incluso a dos horas. Pero bueno, después de un moratón del tamaño de mi muslo, la periostitis tibial que no se me ha quitado todavía, algunos partidos perdidos, y otros cuantos ganados, puedo decir que el soccer ha sido una de las cosas que me ha mantenido la ilusión y la felicidad de este intercambio.

A continuación, voy a contar uno de los mejores días de mi intercambio, lo que aquí llaman “senior night”. Esto es una celebración que se hace en todos los deportes el día que se juega el último partido “en casa” (en nuestro insti). La razón de esta celebración es que, al ser deportes de instituto, los del último curso (seniors) ya no van a poder jugar más con ese equipo y por eso, les hacen como una conmemoración ese último día. Esta consiste en que todos los seniors se ponen en una fila con un profesor que ellos eligen para acompañarles por una “pasarela” que forman los demás miembros del equipo de otros cursos. Mientras andas por esa “pasarela”, hay una persona que va anunciando tus logros académicos y deportivos, dónde vas a estudiar, etc. 

Al terminar de andar,  están las familias de estos seniors y los entrenadores con regalos, globos, y cosas para recordar sus años jugando ese deporte. Como podréis imaginar, es un momento bastante emotivo y mucha gente acaba llorando.

Y os preguntaréis, ¿a qué viene todo esto? Pues resulta que, el viernes 27 de enero, fue mi senior night y pude vivir todo esto en primera persona. Lo curioso de mi experiencia es que mis entrenadores me dijeron que no buscara a un profesor ya que ellos ya lo tenían planeado, dando a entender que iba a ser una sorpresa. Llegó el día y me encontraba en la fila con los demás seniors y sus respectivos profesores. Yo era la última de la fila de las chicas, ya iba a llegar mi momento y aún estaba sola, sin ningún acompañante, en frente de la “pasarela”. Por un momento pensé que se habían olvidado de mí y que me iba a tocar andar sola. Pero, de repente, dicen mi nombre por los altavoces y todas las seniors que ya habían andado vinieron hacia mí para hacer de mis acompañantes. Yo en ningún momento me habría imaginado que la sorpresa fuera esa, me hicieron sentir muy bien, me hicieron sentir que yo de verdad les importaba, que era una más y que querían hacerme recordarles para siempre.

Obviamente, por si no os lo imaginabais todavía, en el momento en el que vi a todas caminando hacia mi, me derrumbé y me puse a llorar, no pude parar ni cuando caminábamos, lo que hizo que saliera en todas las fotos moviéndome intentando secarme las lágrimas, incluso cuando abracé a mi host family.

Fue tan importante que hasta mis amigas vinieron a verme, menos dos que tenían un partido de baloncesto a la misma hora. Lo bonito de este dato es que, la madre de una de esas amigas que no pudo venir sí que vino a verme, incluso sin su hija, y me regaló dos cuadros preciosos con un montón de fotos.

Para terminar esta historia, voy a explicar lo que hace cada equipo al terminar la temporada. Se prepara un banquete para los jugadores en el que también están invitados los familiares y amigos cercanos de cada jugador. Esa tarde, además de comer, se reparten premios, más regalos para los seniors y algunas personas dan discursos.

Y pues, cómo no, mi equipo volvió a hacerme sentir como en casa. Me regalaron algo que deseaba desde que llegué aquí y que no esperaba recibir esa tarde: mi chaqueta letterman. Y sí, es la típica chaqueta de las películas que tiene los colores del instituto. Es una chaqueta que sólo puedes tener si has participado en algún deporte o club importante del instituto durante un mínimo de tiempo. A pesar de llevar aquí menos de un curso, mis entrenadores consiguieron la chaqueta y me quisieron dar la sorpresa. Creo que la mejor forma de explicar mi ilusión en ese momento es con estas fotos:

Ya para terminar, quería decir que estoy orgullosísima de mi equipo y reconocer el mérito que se merece. Somos uno de los pocos equipos que jugaba con chicas incluso 4 años más pequeñas que la gente contra la que jugamos. A pesar de esto, este año ha sido el primero en la historia de mi instituto que el equipo de soccer consigue el segundo puesto en el distrito e incluso ir a los playoffs. 

No puedo expresar lo agradecida que estoy por todo este apoyo que he tenido desde el principio y por el sentimiento de saber que estoy incluida en todo a pesar de ser nueva. Desde el minuto uno me han tratado genial, tanto mi host family, como mis amigas, como mi equipo. Estoy muy feliz de las relaciones que he creado aquí, y sé que van a estar ahí siempre que lo necesite. No lo voy a olvidar nunca.

Nayara.

 

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