17 de octubre · 0 comentarios
Un año lleno de nuevas experiencias.
Hola, me llamo Álvaro Gil, tengo 15 años y estoy viviendo un año de intercambio en Indiana, Estados Unidos. Estoy haciendo 10º grado (4º ESO) en un colegio llamado Northfield. Vivo con una host family de cinco personas: mis host parents, mis host sisters de 3 y 4 años, y mi host brother de 14. Desde el primer día me han hecho sentir como en casa, y me ayudan mucho cuando no entiendo algo o necesito practicar inglés.

Durante este año estoy participando en cross country, en invierno quiero jugar baloncesto y en primavera espero entrar al equipo de atletismo. Vine a Estados Unidos con dos objetivos muy claros: madurar y mejorar mi inglés, y siento que poco a poco lo estoy consiguiendo. Cada día aprendo algo nuevo, ya sea en clase, con mis amigos o simplemente hablando con mi host family durante la cena.

La semana de Homecoming
La semana de Homecoming fue muy especial. En el colegio había temas diferentes cada día (como Pijama Day, USA Day, Twin Day…) y todos los estudiantes íbamos disfrazados o vestidos según el tema. Era muy divertido ver cómo todo el colegio participaba, incluso los profesores. Me encantó el ambiente y cómo todo el mundo estaba tan emocionado por la llegada del partido y el baile.

El viernes fue el partido de fútbol americano, y fue una noche que nunca olvidaré. El estadio estaba lleno, con las gradas decoradas y la banda de música tocando. Me sentí muy afortunado porque me eligieron para representar a mi grado, y tuve que caminar con una chica del brazo durante el descanso. Mientras caminábamos por el campo, dijeron nuestros nombres por megafonía, y todo el público aplaudía. Al principio estaba muy nervioso, pero después me sentí muy orgulloso. Fue uno de esos momentos que se te quedan grabados para siempre.

Preparativos y emociones antes del baile
El sábado fue el gran día del Homecoming Dance. Desde por la mañana ya estaba nervioso, con muchas ganas de que llegara la tarde. Fui al baile con dos amigos, una chica y un chico. Primero fuimos a casa del chico, donde nos hicimos un montón de fotos. Todos estábamos muy arreglados y felices, riéndonos sin parar. Después fuimos a cenar a un restaurante antes del baile, y allí seguimos haciendo bromas y hablando de cómo sería la noche.

Cuando llegamos al baile, me di cuenta de que mi colegio es pequeño, así que no había mucha gente. Pero eso lo hizo todavía más especial, porque todos nos conocíamos y bailábamos juntos. Me encantó el ambiente, la música y ver a mis nuevos amigos tan contentos. Había muchas coreografías típicas americanas, y como yo no me las sabía, tenía que aprenderme los pasos al momento. Fue muy gracioso, porque a veces era el único que me equivocaba y el que más descoordinado iba.

También me llamó mucho la atención que era de los pocos que llevaba traje, mientras que muchos iban más informales. En ese momento pensé en la diferencia con España, donde solemos vestirnos más elegantes siempre.

Un recuerdo que siempre llevaré conmigo
Esa noche fue larga, pero se me pasó volando. Estuve con mis amigos desde las 3 de la tarde hasta las 12 de la noche, cuando me llevaron a casa. Cuando llegué, estaba cansado, pero con una sonrisa enorme. Sentí que había vivido algo que no se repite dos veces.
De todo el fin de semana, hay dos momentos que nunca olvidaré: caminar con la chica en el partido, mientras hablaban de nosotros por los altavoces, y los bailes en grupo durante la fiesta. Las risas, la música y las fotos que hicimos se van a quedar conmigo para siempre.

El Homecoming me hizo darme cuenta de lo importante que es aprovechar cada oportunidad que no se vuelve a repetir. Me sentí parte del colegio, parte de la cultura americana, y muy agradecido a Interway y a mi familia por la oportunidad que estoy teniendo y el año que estoy viviendo, es todo de película!

El Homecoming ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. No solo por la diversión, sino por todo lo que significó para mí: sentirme integrado, hablar más inglés, conocer mejor la cultura americana y crear recuerdos que nunca olvidaré.
Estoy cumpliendo mis objetivos: madurar, mejorar mi inglés y disfrutar cada día de este año tan único en Estados Unidos. Todavía me queda mucho por vivir aquí, pero sé que el Homecoming siempre será uno de los momentos que recordaré con más cariño cuando acabe este año de intercambio y este de vuelta en España.
– Álvaro Gil.