21 de noviembre · 0 comentarios
¡Hola! Soy Laura y soy de Madrid. Estoy viviendo una de las experiencias más increíbles de mi vida: un intercambio en Goderich, Ontario (Canadá).
Ya hace dos meses que empecé esta aventura y, desde el principio, ha sido una mezcla de emoción, nervios y cosas nuevas. Al principio todo me resultaba diferente: el clima, el colegio, las costumbres, la comida… pero poco a poco me he ido acostumbrando a esta forma de vida y ahora me siento como en casa.

Soy una de tantas personas cuyo sueño era irse de intercambio y crear una nueva vida en otro país. No fue hasta el curso pasado cuando decidí hacerlo realidad. Mi familia me apoyó muchísimo en el proceso, y aunque de vez en cuando me invadían esos pensamientos de “¿qué estás haciendo, Laura? ¿Dónde te has metido?”, seguí adelante. Y no me arrepiento de absolutamente nada.
Siento que esta ha sido la mejor decisión que he tomado nunca. Haber podido salir de mi zona de confort, conocer a muchísimas personas maravillosas y poder ser una versión diferente de mí es una sensación que me hace muy feliz.

Al decidir que quería irme de intercambio la única idea que cabía en mi mente era la de ir a USA, y creo que no hubo un momento exacto en el que cambiase de opinión, simplemente me fui informando poco a poco y la opción de Canadá cada vez me atraía más y más, y bueno, aquí estoy ahora. Canadá ha marcado un antes y un después en mi vida, se ha convertido en mi segundo hogar.
Y haber elegido Canadá como destino para pasar estos meses… solo puedo decir que me he enamorado de este país. Sus paisajes, su gente, su forma de vida… ¡es todo tan único!

Desde que llegue a Canadá no he parado de hacer cosas, he visitado lugares, he hecho nuevos amigos y sobre todo estoy probando muchas cosas nuevas.
En mi High School tienes la opción de coger “ice sports” (deportes de hielo) como asignatura, y como yo he venido aquí a probar cosas nuevas, no dudé ni un segundo en elegirla. En esta signatura pasamos tres días a la semana en el hielo, jugamos a hockey y a «rignette», aunque la mayoría de los estudiantes que han elegido esta asignatura ya sabían jugar a estos deportes, ya que son muy típicos de la zona.
Una amiga y yo no teníamos ni idea, pero el profesor ha sido muy paciente con nosotras y estamos aprendiendo poco a poco a jugar a ambos deportes. Como podéis imaginar, para jugar a estos deportes, necesitas mucho equipamiento, pero no necesité comprar nada, ya que me lo proporcionó el colegio, me siento muy agradecida por ello.

Y no solo estoy aprendiendo a jugar al hockey, sino que también me he convertido en una gran fanática de este deporte, es divertido tanto verlo como jugarlo.

Una forma de socializar con la gente de tu high school siempre va a ser uniéndote a clubs y deportes, y eso hice yo, me uní al equipo de baloncesto y conecté muy rápido con todas las jugadoras. Pasamos unos ratos increíbles en la cancha, además de lo bien que nos lo pasamos durante los días de partido, la temporada terminó la semana pasada y ahora estamos planeando una cena para despedir el equipo.

Cuando salgo con mis amigos, los planes van cambiando según el día, y eso es lo que más me gusta. A veces vamos a tomar algo a “Tim Hortons”, damos una vuelta por el pueblo, quedamos en casa de alguien o pasamos el rato en Walmart. Otras veces hacemos planes más chulos, como ir al lago del pueblo, hacer galletas, organizar una pijamada, ver un partido de hockey o cenar fuera.

Aparte del baloncesto decidí probar también a hacer “cross country”, un deporte en el que compites contra otros colegios corriendo una cantidad distinta kilómetros según tu categoría (la mía era de 5km). Es un deporte muy físico, pero sobre todo mental, y aunque es muy duro, me ha encantado la forma en la que nos apoyábamos entre todos los miembros del equipo.

Dejando de lado los deportes, me ha sorprendido mucho el sistema educativo aquí, enseñan a los estudiantes de manera diferente, le dan mucha importancia a los proyectos y trabajos grupales, por ejemplo, en mi clase de historia canadiense estábamos dando la Primera Guerra Mundial e hicimos una maqueta de las trincheras (fue muy divertido).

Y bueno, aunque la vida en el high school es muy importante, durante tu experiencia también es importante hacer amigos, quedar con ellos y crear una buena relación. Nunca debes olvidar a tu host family, guárdales un hueco al día para hablar con ellos, cuéntales cosas interesantes que te hayan pasado en tu día, únete a las cosas que les gusten hacer, a los planes que te propongan, o incluso propón tú los planes. Tu host family es una gran parte de tu experiencia, son ellos los que te han abierto las puertas a su casa, ahora es tu turno de hacerte un hueco en la familia.

Para terminar, simplemente me gustaría decir que venir de intercambio está siendo una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida. No todo es fácil, pero cada pequeño reto vale la pena. Si alguna vez has soñado con vivir algo así, hazlo. Porque cuando te atreves a salir de tu zona de confort, descubres no solo un nuevo país, sino también una nueva versión de ti mismo.
– Laura Coca.