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La nueva pasión de Ona.

17 de abril · 0 comentarios

Toda mi vida ha estado rodeada de música, desde mi madre tocando el piano hasta mi padre y su obsesión por los grupos de rock de los 70 y 80’ s. Es por eso que a muy temprana edad empecé a tocar instrumentos y a cantar, y al venir a Estados Unidos no quería dejar esta pasión que tengo desde hace tantos años, así que al llegar ya me apunté al coro de la escuela.

Aunque al principio era complicado adaptarse, poco a poco me fui integrando en la clase y a tener una buena relación con los profesores. Un día estaba preguntando a la profesora qué actividades teníamos durante el año para poder ayudar a mi host mom a organizarse, y ella mencionó que para mí, podría ser una gran experiencia hacer las audiciones para el musical de la escuela, y esa idea empezó a dar vueltas en mi cabeza. Es por eso que después de mucho pensar, decidí hacer las pruebas.

Ese día estaba muy nerviosa y estuve escuchando la banda sonora de “High School Musical”, para animarme y para sentir que todo era una película y que, si algo salía mal, no pasaba nada, solo sería una experiencia más. La audición constaba de 3 partes: actuar, bailar y cantar. Después de unos turnos me toco a mí y estaba muy nerviosa, y aunque el baile no salió tan bien, me dieron un call back (es cuando te piden que vuelvas a actuar un papel específico para acabar de decidir si te quieren en la obra o no).

No me lo creía, estaba enviando mensajes a mis amigas porque pensaba que no iba a llegar a tanto. Después hicimos las pruebas del call back y tocó ir a casa, los resultados los darían al día siguiente. La noche pasó y la mañana siguiente vi a una persona que había subido una de las páginas de la gente que estaba en la obra y mi nombre no estaba allí. Me deprimí un poco, pero cuando llegué a la clase de coro la gente me felicitó porque realmente sí que entré, y no me lo podía creer.

Los primeros días intenté juntarme con gente que había visto de otras clases, hasta que un día, una chica que había conocido un día en el ensayo para las audiciones, me empezó a presentar a su grupo de amigos. Allí fue donde me lo empecé a pasar bien, ya que tenía a gente con quien pasar el rato. Los días de ensayo eran largos, especialmente cuando nos acercábamos a los días que presentamos la obra, pero ahora miro atrás y los echo de menos. La mayoría de las tardes salíamos con mis amigos a comer juntos en un “Chick-Fil-A” que tenemos al lado de la escuela, otras veces, nos quedamos en clases de improvisación.

Personalmente, me encantaron los ensayos cercanos a las actuaciones, porque empezábamos a poner vestuario, maquillaje, e incluso la orquesta ya tocaba para nosotros. Los decorados también me encantaron, estaban hechos por otros estudiantes y eran geniales.

Los días de las obras eran intensos, me iba a la escuela a las 6:45am y acababa a las 10pm, pero me lo pasaba genial. El primer día, que era la “opening night”, nos vestimos de gala todos los actores para ir a clase, y luego fuimos a comer todos juntos en una pizzería. El segundo día, vino a verme mi host sister, y me llevó un ramo de rosas, que me encantó. Y el tercer día fuimos todo el cast a comer a “Whataburger”.

Siempre había sido muy miedosa para actuar delante de gente, pero esta experiencia no la voy a olvidar nunca, por los amigos que hice (que ahora son los más cercanos), por todas las técnicas vocales, de danza y de actuación que aprendí, por lo bien que lo hacían los otros estudiantes, y por crecer un poco más como persona. Yo, lo recomiendo completamente, ya que, como he dicho, para mí ha sido una experiencia mágica, y siempre voy a recordar, cómo durante mi año en Estados Unidos, descubrí una nueva pasión.

 

– Ona Curto.

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