31 de enero · 0 comentarios
¡Hola! Soy Sara, InterWayer de la promoción 24-25, y estoy pasando mi año de intercambio en Niskayuna, Nueva York.
Mi host family consiste en una pareja mayor y una estudiante de Wenzhou, China. Esto es a lo que se le llama “Double Placement”. Cuando me enteré de que iba a compartir familia con otra estudiante de intercambio, me invadieron un montón de emociones diferentes. Al principio no sabía cómo iba a ser, ni lo que me aguardaba, pero me armé de valor y contacté con ella.

Escribí a la que sería mi nueva host family, y ahora que ya han pasado seis meses, seguimos hablando de lo útil que fue hablar antes de conocernos en persona. Llegué y sentía que los conocía de toda la vida, y todo por tener la iniciativa de querer saber más sobre ellos y que ellos supiesen cómo era la persona a la que iban a acoger, formando ese vínculo familiar de confianza.

Hay personas que creen que estar en un double placement es menos divertido o menos “americano” que tener host siblings. En mi opinión, es una suerte increíble que te ofrece una experiencia muy diferente, aunque no por ello menos americana.

A lo largo de los meses, me he dado cuenta de lo divertido que es tener tres culturas bajo un mismo techo. Mis padres americanos me cuentan sus tradiciones, la otra estudiante las compara con su país, y yo comparto las mías. Es muy interesante y muy enriquecedor ver cómo los seres humanos pueden variar tanto únicamente por la localización, como civilizaciones con diversas historias y culturas difieren tanto y tan poco unas de otras. La verdad, me lo paso genial cuando ella hace tallarines tradicionales y yo hago tortilla de patatas, cuando tengo una amiga con la que puedo contar, que entiende cuál es mi situación y los desafíos que pueden surgir como estudiante de intercambio.

Durante el tiempo que llevo en Estados Unidos, he aprendido una gran cantidad de valores y perspectivas, como por ejemplo la importancia de demostrarte a ti mismo lo que vales cuando estás sin tus padres en un país desconocido.

Mi experiencia aquí está siendo maravillosa, y sé que es una oportunidad única para crecer como persona. Creo que es necesario que los jóvenes vean mundo y se formen, maduren y aprendan en base a sus experiencias, y también creo que esta es una gran forma de hacerlo. Acompañada por la asesoría de InterWay y mi IPA Mar, todo ha sido muy sencillo y llevadero, y estoy muy agradecida por ello.

Además, este año me está sirviendo para probar infinidad de cosas nuevas. Resulta que ser cheerleader es muy divertido, ¡y eso que se me da fatal! (No es tan fácil como parece).
También comencé a cantar en un coro por primera vez, y descubrí cuánto me gusta y lo bien que se me da. Después, animada por mi host dad, hice las audiciones para el musical «Sunset Boulevard», que viene directamente desde Broadway, ¡y me escogieron! Consistía en aprenderse un pequeño fragmento de la película original y dos fragmentos de dos canciones interpretadas por dos personajes principales diferentes. Uno era para sopranos (más agudo) y otro para altos (agudo, pero no tanto), y dependiendo de cómo actuaras y cantaras cada canción, decidían tu rol en el musical.

También hay lo que llaman “call-backs”, que es cuando no se deciden para representar un personaje y rehacen audiciones con los finalistas. A mí me llamaron para ello, y tuve que interpretar otro fragmento y volver a cantar la canción para sopranos. Al final, escogieron a una chica muy talentosa para el papel, y yo actué un rol diferente.
Es una experiencia alucinante, son muy profesionales y se aseguran de que puedas cantar, bailar y actuar a la perfección. Desde los actores, la orquesta, el set, el equipo de peluquería y maquillaje, hasta las personas que crean los panfletos y los pegan por las paredes del instituto, todo el mundo está involucrado de alguna forma en el musical.

Las prácticas son muy entretenidas, conoces a mucha gente y te das cuenta de lo que te gusta, además de descubrir algunos talentos ocultos que parece ser que tenías.
Tenemos varios tipos de prácticas: en las lecciones de canto nos aprendemos la música y las canciones que debemos cantar, así como tips para no quedarte sin aire al cantar mientras bailas, o cómo sonar mejor. También tenemos clases de baile, donde aprendemos coreografías del musical. Además, tenemos prácticas con la orquesta, para acostumbrarnos los unos a los otros; y prácticas de actuación, donde incorporamos todo lo que aprendimos en las clases de canto y baile. Es algo mágico que nunca podría haber vivido en España, y me alegro mucho de haber tenido esta oportunidad.

Si dudas en hacer un año de intercambio, hazlo. No lo pienses, sé valiente. Tienes que estar preparado, tienes que ser responsable, tienes que ser capaz, pero también tienes que ser joven. Y vivir. Y soñar. Y todo ello es posible; de la mano de InterWay.
– Sara Fernández.