3 de febrero · 0 comentarios
Hola, soy Paula y desde hace medio año estoy viviendo en Houston, Texas. Y si me preguntas si estoy viviendo una auténtica vida de cowboy —o mejor dicho, de cowgirl— la respuesta es sí.
Antes de venir a Estados Unidos tuve la suerte de conocer a mi host dad, ya que en verano había viajado a España. Desde ese primer encuentro sentimos una conexión especial. A principios de agosto llegué por fin a mi nueva casa en Texas y conocí al resto de la familia, incluida mi host sister Elisabeth, que es de Austria. Desde el primer día nos hicimos muy amigas y ahora no me imagino esta experiencia sin ella.

Texas es conocido por muchas cosas: los cowboys, el fútbol americano (es el único estado con dos equipos en la NFL), el rodeo, los shows de animales y, por supuesto, las botas cowboy. Sí, ahora ya tengo las mías, aunque elegirlas no fue fácil porque me gustaban todas. Al final escogí unas que me representan totalmente y no me las quito.
Cuando empezó el high school me apunté a track, ya que en España hacía atletismo y quería seguir entrenando aquí. Allí conocí a la que se convertiría en mi mejor amiga en Estados Unidos: Ainsley.
En octubre, mi familia se fue de viaje y yo tenía que quedarme con alguien, así que le pregunté a Ainsley si podía quedarme con ella durante esos diez días. Ahí fue cuando empezó de verdad mi vida cowboy.
Ainsley vive en una auténtica granja. Tiene dos heifers (no son vacas, y no las llaméis así porque se ofende), un cerdo, más de cien pollos, un caballo y tres cabras. Durante esos días empecé a ayudar con los animales y aprendí cosas que jamás pensé que aprendería.
Lo primero fue bañar a un cerdo. Me sorprendió muchísimo descubrir que son animales muy limpios. Hay que bañarlos todos los días y, como el suyo tiene el pelo blanco, se utiliza champú morado para que se mantenga blanco.
Después aprendí a enseñar un cerdo para los shows. Se usan dos varas para guiarlo y conseguir que lleve la cabeza alta, pero tú tienes que mirar al juez todo el tiempo, así que confías totalmente en tu instinto.
Ese mismo día, por la tarde, tuvimos barn night, que es cuando los estudiantes enseñan sus heifers a la profesora para que les corrija. Como Ainsley tenía dos y solo podía enseñar una a la vez, me dijo que cogiera la otra. Yo no sabía muy bien qué hacer, pero entré en la arena, observé al resto y empecé a imitarles. Simplemente confié en mí.
La profesora se quedó muy sorprendida y me dijo que tenía un talento natural.

En los shows, lo que tienes que hacer es pasear a la heifer agarrándola solo con una mano, mirar al juez todo el tiempo y, cuando paras, colocarla en una posición perfecta con el cuello hacia arriba. Después le rascas la barriga, que es mi parte favorita. Puede sonar un poco extraño, pero creé un vínculo muy especial con esa heifer. Se llama Caroline, por la canción Sweet Caroline, y la considero mi bebé. Todos los días le pregunto a Ainsley por ella.
Además de enseñar animales, también aprendí barrel racing, que consiste en montar a caballo a toda velocidad y rodear barriles mientras cuentan tu tiempo. Es una disciplina muy popular en Texas y la sensación es increíble.
Hace unas semanas fui a mi primer show de vacas. No gané, pero me lo pasé muy bien y tuve una actitud totalmente ganadora. Sabía que, si algún día quería conseguir un cinturón, tendría que ganármelo de verdad. Ainsley sí ganó, y me sentí muy orgullosa de ella. Aunque sabía que no iba a ganar, di lo mejor de mí.

Otra cosa muy country que hago es line dancing. Cuando vivía con Ainsley me llevó a mi primer baile country y fue una experiencia inolvidable. Hay dos estilos: el line dance, que son coreografías que todo el mundo conoce y baila a la vez, y los bailes en pareja.

En los bailes en pareja, los chicos suelen invitar a bailar a las chicas, y es una forma muy divertida de conocer gente y hablar. Los pasos son sencillos, pero puedes añadir giros y personalizar el baile. Ainsley y yo tenemos nuestro propio baile para la canción Revival de Zach Bryan, y cada vez que suena nos emocionamos muchísimo.

En Navidad, el abuelo de la familia nos regaló entradas VIP para ver un partido de la NFL de los Houston Texans. Fue una experiencia increíble. Ganaron el partido y en el descanso hubo un espectáculo de perros con frisbees que fue impresionante.

Más allá de mi vida de cowgirl, soy muy feliz con mi familia. Tenemos una conexión muy especial. He hecho muchos amigos gracias a track y he cumplido uno de mis sueños: ir al baile de Homecoming. Fui con mis amigas, nos hicimos muchas fotos y fue un recuerdo inolvidable.
Además, estoy en el equipo varsity de track, lo que significa que formo parte del equipo principal. Gracias a eso me he ganado la letterman jacket, la típica chaqueta americana con tu apellido en la espalda. Estoy muy emocionada por recibirla.

Espero que os haya gustado mi historia.
Nos vemos pronto,
Paula