logotipo interway

Cómo el deporte me dio el sueño americano – Lucía.

24 de junio · 0 comentarios

Cuando llegué a Iowa para empezar mi año de intercambio, sentí un vacío enorme al descubrir que aquí no existía la gimnasia rítmica, el deporte que había practicado durante 10 años y que formaba parte de mi identidad. Fue una gran decepción, pensé que iba a perder algo muy importante para mí. Pero lo que no sabía es que, al dejar ir algo tan mío, iba a abrir la puerta a una experiencia que cambiaría mi vida para siempre.

Volleyball: el primer paso.

Todo empezó con volleyball, el primer deporte al que me uní cuando llegué. No conocía a nadie, era completamente nueva, y al principio tenía miedo de no encajar. Pero lo que más me impactó fue que, a pesar de ser “la chica nueva”, no me costó sentirme parte del equipo. Solo necesitaba una pelota, una red, y un grupo de compañeras increíbles que me lo dieron todo. Los torneos o juegos era la mejor parte del finde semana.

Ellas me acogieron con los brazos abiertos, me explicaban lo que no entendía, y me animaban cada vez que hacía algo bien. Esa sensación de equipo, fue lo que me hizo que me encantase la forma que llevan el deporte aquí. Volleyball fue el primer paso hacia todo lo que vendría después.

Basketball: de evitarlo a no querer que se acabe.

Siempre había odiado el baloncesto. Ni en educación física me gustaba. Pero en invierno no veía muchas opciones, así que decidí intentarlo. No sabía ni botar la pelota, pero empecé desde lo más básico y mis compañeras estuvieron ahí, animándome y celebrando cada avance.

Poco a poco empecé a mejorar, y acabé metiendo algún triple por partido. Lo que más me marcó no fue solo aprender a jugar, sino el sentimiento de formar parte del equipo. Me encantaba ir a los partidos y reírme con el equipo. Solían ser entre semana, y aunque a veces fuera todo un reto, porque a veces puede ser muy frustrante probar algo tan nuevo, nunca pensé que me daría tanta pena que se acabara la temporada.

Track & Field: mi mejor versión.

Ahora, en track, siento que he vivido mi mejor temporada. Estoy al aire libre, ya conoces cómo funciona todo, y no me siento nueva. Es un deporte que nunca había probado, pero he descubierto que se me da bien. Y lo más bueno de todo es cómo me hace sentir: con ganas de mejorar, de compartir tiempo con mis amigas, y de acabar el día con una sonrisa después del entrenamiento, aunque a veces sea muy duro.

Aunque todo ya llegué a su fin todas esas “track meets” me están dando los últimos mejores momentos disfrutando muchísimo esta última temporada. Las track meets suelen sen largas, pero pasas un buen rato esperando a tus carreras con tus amigas. También es una oportunidad para conocer a gente de otros colegios.

Baile: más que un deporte.

Fuera del colegio también decidí meterme a clases de baile para no perder la flexibilidad que gané con la gimnasia rítmica. Gracias a eso conocí a gente de otros colegios, me integré en más actividades y volví a sentirme conectada con esa parte artística que tanto me gusta. He conocido a gente que ha sido una pieza fundamental en mi año de intercambio.

Hemos hecho un show en el que llevamos practicando todo el año. Yo he hecho 3 bailes y fue un sentimiento agridulce ver cómo era la última vez que iba a bailar con todas ellas, pero fue un día que me encantó.

El deporte aquí me lo ha dado todo: amigas, vínculos, risas, confianza y momentos que recordaré toda mi vida. Si no me hubiera atrevido a probar cosas nuevas, jamás habría vivido todo esto. Y ahora, cuando pienso en mi “sueño americano”, no pienso en películas ni ciudades enormes… pienso en la pista de atletismo, en los vestuarios del gimnasio, en los partidos de baloncesto y en todas las personas que conocí gracias a ellos.

 

– Lucía Sánchez.

Busca en nuestro blog

Únete a la comunidad Interway

Suscríbete a nuestra NewsLetter

Suscribirse