25 de mayo · 0 comentarios
Cuando llegué aquí, tenía muy claro que quería hacer cheer en el high school. Era una de esas cosas que siempre había querido hacer. Pero los tryouts fueron al final del curso pasado, cuando yo todavía no estaba aquí. Así que ese plan no pudo pasar. Al principio me dio un poco de pena, porque era algo que tenía muchísimas ganas de hacer.

Fue entonces cuando mi host mom me habló de all stars cheer. Yo no tenía ni idea de lo que era, nunca lo había escuchado, así que me explicó un poco cómo funcionaba y me enseñó videos de competiciones. Recuerdo verlos por primera vez y pensar que era algo completamente diferente a lo que yo tenía en mente, pero al mismo tiempo parecía increíble. Solo con ver las competiciones y la energía que transmitían, me empezó a interesar mucho.
Ahí fue cuando me preguntaron si quería formar parte del equipo, y dije que sí. Y esa fue la mejor decisión que pude hacer.

Y así fue como all stars cheer entró en mi vida de una forma totalmente inesperada. No era el plan original, no era lo que había buscado, pero poco a poco me di cuenta de que a veces las mejores experiencias no son las que tú eliges desde el principio, sino las que aparecen cuando algo no sale como esperabas.

Más allá del deporte en sí, lo que más me sorprendió fue todo lo que hay detrás de este deporte; las competiciones, la disciplina, el nivel, los viajes y todo el esfuerzo que implica llegar hasta nationals. Verlo desde fuera ya te hace entender que no es solo “cheer”, es una experiencia muy intensa y muy especial para quienes lo viven.

Y aunque al principio no era lo que yo tenía en mente, terminó despertando en mí una curiosidad y una ilusión que no esperaba. A veces, el intercambio funciona así, te cambia los planes, pero te abre puertas que no sabías que existían.
Espero que os haya gustado mi historia.
-Rocío Ramón