23 de diciembre · 0 comentarios
Hola, me llamo Aurora, tengo 15 años y soy de Madrid, y este año estoy viviendo mi año de intercambio en Chicago, Illinois. Siempre he querido aprender por completo en una nueva cultura, y hacer este intercambio me pareció la ocasión perfecta para mejorar mi inglés, vivir experiencias únicas y, lo más importante, redescubrirme a mí misma.

Estoy con una host family increíble, y aunque al principio todo es un poco abrumador, ya llevo cuatro meses y he confirmado que apuntarse a nuevos deportes es la clave para aprovechar la experiencia al máximo. He aprendido que lo importante es mantener una mentalidad abierta, incluso cuando las cosas no salen exactamente como planeaste.

Si hay un consejo que puedo dar como estudiante de intercambio, es unirte a un deporte o club. Es, sin duda, la forma más auténtica de disfrutar de la experiencia y hacer amigos de verdad. No solo te mantienes activa, sino que de repente tienes un grupo de gente con la que conectas, con la que compartes una pasión y con la que no paras de reír. En mi caso, la decisión fue unirme al equipo de cheerleading.
Cuando llegué, la temporada de fútbol americano ya había empezado, y yo, sin pensarlo dos veces, envié un correo a la entrenadora preguntando si podía unirme. Pensaba que con suerte podría entrar a mitad de temporada, pero me dijo que el equipo ya estaba completo, pero que en dos meses empezarían la temporada de baloncesto y competición y estarían supercontentos de tenerme en el equipo. En ese momento me dio un bajón enorme, ya que ser parte de un deporte era una de mis metas para la experiencia, pero esto solo me hizo seguir esforzándome para conseguirlo. Yo seguí entrenando por mi cuenta, y ese trabajo duro y motivación valieron la pena. A veces, las cosas no van a salir como esperas. Vas a tener que esperar, vas a tener que esforzarte más, o el camino será diferente al que imaginaste; es normal, pero lo importante es no rendirse.

Ahora que estoy en el equipo, no podría estar más orgullosa. El cheerleading es mucho más difícil de lo que parece, pero es increíble lo rápido que se aprende y lo fácil que el equipo se convierte en tu segunda familia. Compartimos horas de entrenamiento, aprendiendo nuevas rutinas, haciendo stunts que a veces dan un poco de miedo y apoyándonos unas a otra.
He coleccionado ya un montón de recuerdos preciosos. Desde esos entrenamientos donde no paramos de reírnos por un error tonto, hasta los días de competición. Esos momentos son mágicos: la adrenalina antes de salir, los nervios de actuar frente a tanta gente y mi momento favorito, cuando estamos esperando los resultados, todas cogidas de las manos, sintiendo los nervios a flor de piel. Es una conexión que va más allá del deporte, es una amistad que me llevo para siempre.

El tiempo vuela aquí. Al principio, el idioma y la adaptación en un nuevo lugar pueden ser un reto, pero rodearte de gente increíble, como mis compañeras de equipo, hace que todo sea mucho más fácil. Ellas me ayudan con el inglés, me enseñan las tradiciones americanas y me hacen sentir como en casa.

Si estás pensando en hacer un intercambio, atrévete a probar eso que siempre te ha dado curiosidad. Puede que al principio no todo sea perfecto, puede que tengas que esperar como yo, o que te caigas un par de veces, pero cada esfuerzo te acerca a una recompensa increíble. Ahora, ver mi uniforme colgado y saber que he llegado hasta aquí es una de las mayores satisfacciones de mi año. Esta experiencia es tuya; hazla inolvidable.