logotipo interway

El año de Víctor.

16 de mayo · 0 comentarios

Me acuerdo de mi primer día aquí en los Estados Unidos como si fuera ayer. Estaba muerto de cansancio por la cantidad de horas que tuve que pasar de vuelo, pero a la vez tenía esa sensación de no poder creerme que en ese mismo instante estaba empezando una gran etapa de mi vida, a solas y en otro país, que tanto había visto en mis películas favoritas.

Al principio estaba un poco asustado, pues nunca me había visto en algo igual. Siempre había tenido por lo menos a mi familia como apoyo por si las cosas iban mal, cuando llegué aquí lo más parecido que iba poder encontrar era ese apoyo en mi host family, y vaya si lo encontré.

Gracias a ellos mis primeros días se hicieron mucho más amenos, además, ellos tenían casi la misma ilusión o incluso más que yo de poder vivir esta experiencia, entonces la convivencia fue super llevadera.

Más tarde llegó mi primer día de instituto, ese día yo flipé en colores con todo lo que vi, una construcción gigante con su campo de fútbol americano en la parte de atrás, un gimnasio interno completamente equipado con pesos libres y máquinas de ejercicios, mi propia taquilla, los profesores majísimos conmigo (y que me han ayudado siempre que lo he necesitado), y también el resto de estudiantes.

Ese día no hablé con casi nadie porque estaba cortado y todavía no confiaba al 100% en mi inglés. Luego, con el paso de los días, empecé a hablar con la gente y empecé a hacer mis primeros amigos.

Esa semana me empecé a soltar con la gente que estaba practicando mi primer deporte, soccer, y entonces empecé ya a hacer mi grupo de amigos.

Uno de los días que recuerdo con más cariño de mis primeros días fue cuando celebramos el cumpleaños de uno de mis compañeros de equipo en su casa, y con él probé por primera vez los «s’mores» y la «root beer» (un refresco).

Y por suerte con mi equipo de fútbol ganamos el campeonato de «Conference», además de otros muchos más partidos en los que me lo pasé genial jugando y apoyando a mi equipo cuando estaba en el banquillo.

Otro de los días que recuerdo con más cariño es el día del Homecoming. Aunque la fiesta en el instituto como tal no fue la mejor, fue una excusa perfecta para quedar con los amigos que había hecho hasta el momento y disfrutar de una buena cena y del baile.

Cuando tuvimos el baile de Homecoming, la temporada de soccer terminó y para entonces yo me metí en wrestling, porque la mayoría de mis amigos lo iban a hacer también.

Sinceramente es uno de los deportes más sacrificados que he practicado en toda mi vida, pero valió la pena probarlo; hice algún que otro amigo más y tuve la experiencia de probar un deporte nuevo que nunca había probado.

Las meets (las luchas en sí) también eran super divertidas, pues aunque solo competías de 1 a 5 veces por meet, ver a tus compañeros pelear, animarles, y sobre todo gritar “squeeze” cuando estaban a punto de conseguir un pin, te hacía sentir parte de un gran equipo aunque este deporte sea individual.

Otras de mis experiencias favoritas aquí fue el viaje que planeamos con mi host family a Las Vegas durante Thanksgiving, debido a que uno de ellos tiene familia que vive por allí.

Durante ese viaje, no solo pude ver una ciudad preciosa y llena de luces espectaculares, también tuve la oportunidad de conocer más a la familia que me había acogido y de dónde venía cada uno.

El día de Thanksgiving, la casa en la que nos estábamos quedando a dormir acabó llena con gente de toda la familia. Ese día me lo pase genial hablando con todos ellos y preguntándoles sobre cómo era su vida aquí en Estados Unidos, y ellos a la vez me preguntaban sobre la cultura española y sobre mi familia de España.

No mucho más tarde llegó la Navidad, y sinceramente, menudas navidades pase aquí! Es verdad que hacía un frío impresionante y que la mayoría de los días teníamos nieve y no se podía salir fuera (cosa que en Madrid no es normal), pero yo estaba impactado cuando veía todo el campo, que antes era verde, era de color blanco.

Había una gran cantidad de luces de Navidad por todos sitios, y también fui a la fiesta de Navidad que organizó mi organización americana con los estudiantes de intercambio que hay por la zona. En esta fiesta había comida de todos lados: peruana, italiana, americana, y obviamente española.

Luego durante el invierno no podíamos hacer mucho debido al frío que hacía fuera, y que los entrenamientos de wrestling eran bastante largos, además que se nos acercaban las competiciones importantes como “Conference” y “Sectionals”.

Pero ahora que ha vuelto el buen tiempo estamos empezando a salir de nuevo a hacer cosas por ahí.

Por ejemplo, en marzo celebré mi cumpleaños con mi host family y amigos en un paintball, y sinceramente, fue una de las mejores cosas que he hecho aquí, y uno de los días que mejor me lo pasé de toda la experiencia. Aunque no voy a negar que los bolazos de pintura picaban bastante, y encima decidí hacer lo que llaman el “birthday run”, que es básicamente reunir a toda la gente que ha venido a tu cumpleaños, se colocan en línea a 10 metros de ti y te disparan hasta que vacían los cargadores (que no son pequeños).

Otra cosa que también hemos empezado a hacer es quedar para jugar baloncesto en la calle o salir a comer más a menudo, pues las carreteras son mucho más fáciles de conducir y la pista de baloncesto no está tan resbaladiza por el frío.

Otra cosa que hice con mi host family fue ir a California por Spring Break y pasar un día en Disneyland California y otro día en Universal Studios Hollywood. Sinceramente esos dos días fueron sin lugar a dudas los mejores días que he pasado aquí en Estados Unidos hasta ahora, y estoy super agradecido de poder haberlo pasado con mi host family, pues me han ayudado mucho durante mi experiencia y todavía lo siguen haciendo.

Las atracciones en los dos sitios eran espectaculares, y poder pasar un par de días en Los Ángeles fue una locura para mí, ver todo ese ambiente y esas playas me hizo que quisiera mudarme allí.

Estoy empezando con los preparativos para mi Prom, que cada día está más cerca y no puedo esperar a que ocurra. Ahora mismo me doy cuenta de que me queda un mes de experiencia y pienso en lo rápido que se va el tiempo.

Pienso en todo lo que he sido capaz de formar y crecer como persona en estos últimos 9 meses de mi vida, y estoy muy orgulloso. Mentiría si dijera que no echo de menos España junto a mi familia y amigos que tengo allí, pero a la misma vez sé que en España voy a echar de menos todo lo que tengo aquí, mi host family, mis amigos, el instituto etc.

Toda esta experiencia, además de haberme ayudado con mi nivel de inglés, me ha abierto la mente y me ha hecho darme cuenta de lo valioso que es el tiempo, y cómo a veces lo desaprovechamos sin darnos cuenta de que no va a volver nunca.

Estoy super orgulloso de haber sido capaz de dar ese paso hacia delante cuando se me ofreció la oportunidad de venir un año de intercambio a Estados Unidos, porque todas las enseñanzas que estoy aprendiendo han merecido la pena, aunque no todas las haya aprendido por las buenas.

Cuando llegue a España de nuevo, no sé cómo voy a ser capaz de agradecer a mi familia por brindarme tal oportunidad, y si alguien está leyendo esto porque todavía no está seguro de si quiere ir o no, yo te lo recomiendo 100%, es una oportunidad que no puedes dejar escapar. Es verdad que los primeros días pueden ser duros pero lo poco que sufres al principio merece la pena para lo que te espera al final.

 

– Víctor Galvez.

Busca en nuestro blog

Únete a la comunidad Interway

Suscríbete a nuestra NewsLetter

Suscribirse