23 de julio · 0 comentarios
¡Hola a todos! 😊
El pequeño grupo que hemos venido hasta Donegal sigue haciendo de las suyas por el norte de Irlanda. Ya llevamos un par de semanas aquí y el tiempo se nos está pasando volando.
Como somos pocos, hemos hecho piña enseguida. Pero no solo entre nosotros: también con nuestras familias de acogida y con los otros estudiantes con los que compartimos el camp.
La idea principal era mejorar nuestro inglés, pero nos estamos llevando mucho más que eso: una segunda familia, nuevos amigos y un montón de recuerdos que no vamos a olvidar nunca.
Cuando llegamos, estábamos bastante nerviosos, para qué nos vamos a engañar. Muchos pensábamos: “¿Y si no nos enteramos de nada? ¿Y si no nos sentimos cómodos en la casa?”Pero la verdad es que las familias con las que vivimos están siendo increíbles. Nos reciben cada día con una sonrisa, nos preguntan cómo ha ido todo, y a veces jugamos con los más pequeños o con las mascotas. También sueltan bromas de vez en cuando, y hay que estar muy atentos para pillarlas… ¡porque como te despistes, te la cuelan! 😂
Algunos compartimos casa con otros estudiantes de intercambio que han venido de diferentes países como Francia, Italia o incluso Australia, y eso lo hace todavía más divertido. Entre nosotros hablamos inglés la mayor parte del tiempo. Al principio nos costaba, sobre todo cuando no sabíamos cómo decir algo o nos atascábamos, pero ya nos vamos soltando bastante. Hablamos todo el rato: antes de dormir, en el desayuno, al volver de las actividades… A veces mezclamos palabras en español, italiano o francés, pero cada día se nota que vamos mejorando.
Además, hemos hecho un grupo de amigos súper guay y todos estamos en las mismas: aprendiendo, viviendo algo nuevo y pasándolo genial. Lo mejor de todo es que el inglés se ha convertido en nuestra forma de comunicarnos entre todos, no solo en clase, sino también fuera: cuando salimos, cuando comemos, o simplemente cuando estamos de charla por la noche.
Lo que más nos está ayudando a mejorar el idioma no son solo las clases, sino vivirlo. Tener que explicarnos en inglés todo el rato, escuchar diferentes acentos, aprender expresiones nuevas…, hace que poco a poco ganemos confianza.
En resumen, vivir con familias irlandesas y compartir esta experiencia con gente de otros países está siendo una de las cosas más enriquecedoras que hemos hecho nunca. ¡Y aún nos quedan días por delante!
¡Os seguiremos contando!


