4 de julio · 0 comentarios
Después de meses de preparación y emoción, por fin llegó el día de nuestra partida. El vuelo desde Madrid hasta Los Ángeles fue largo, ¡12 horas!, pero todo transcurrió con normalidad y sin contratiempos. Al aterrizar, lo primero que hicimos fue ir a probar una de las hamburgueserías más famosas de la ciudad: In-N-Out, un clásico de California. Con el estómago lleno, seguimos nuestro camino hasta Victorville, donde llegamos sobre las 21:00. Allí nos esperaban nuestras familias anfitrionas con carteles de bienvenida y muchas ganas de conocernos. Al día siguiente tuvimos nuestra primera clase de cultura americana, donde empezamos a sumergirnos en las costumbres y curiosidades del país. También aprovechamos para hacer algunas compras en Target y Walmart. Y por fin llegó el viernes: el día más esperado por todos. El día de nuestra visita a Universal Studios.
Nuestra primera parada fue el Wizarding World of Harry Potter, donde paseamos por Hogsmeade, probamos Butterbeer y visitamos el castillo de Hogwarts. La atracción Harry Potter and the Forbidden Journey fue una de las más impresionantes del día. Después nos adentramos en Springfield, el mundo de Los Simpson, donde montamos en The Simpsons Ride y nos sentimos como un personaje más de la serie. Una de las experiencias más espectaculares fue el Studio Tour, un recorrido en tren por los estudios reales donde se ruedan películas y series. Vimos decorados icónicos, efectos especiales en vivo y escenarios como el de Fast & Furious o el famoso barrio de Desperate Housewives.

También nos sumergimos en Super NintendoWorld, donde competimos en Mario Kart con gafas de realidad aumentada. Esta fue una de las atracciones favoritas de nuestros estudiantes. A las 17h estuvimos en un show de acción protagonizado por piratas, que combinó motos de agua, lanzallamas y efectos especiales, dejando a todos impresionados con la adrenalina del espectáculo. Al salir, aprovechamos para entrar en las tiendas de souvenirs y llevarnos un recuerdo original del parque. A las 19h nos encontramos con los coordinadores locales para ir a cenar todos juntos. Fuimos a una food court cercana, donde había una gran selección de restaurantes para todos los gustos. Mientras cenábamos, compartimos impresiones sobre el día, intercambiamos anécdotas divertidas y comentamos nuestras atracciones favoritas.

Fue un día lleno de emociones, risas y momentos compartidos que sin duda ayudó a fortalecer la convivencia entre los estudiantes, fomentar el compañerismo y valorar la experiencia única que estaban viviendo. La combinación de aventura, aprendizaje y diversión creó recuerdos que permanecerán con ellos durante mucho tiempo.
