4 de julio · 0 comentarios
Ser monitora en un programa internacional como este es mucho más que acompañar a un grupo: es ver cómo cada estudiante crece, se adapta y empieza a disfrutar de una nueva cultura desde el primer día. Desde que llegamos, y hasta el día de hoy, hemos vivido nuestra primera semana en Maryland. Han sido unos días llenos de emociones, retos y momentos compartidos. En esta entrada quiero contar contar cómo ha sido esa primera semana como monitora, desde la llegada al aeropuerto, hasta nuestra excursión a la capital del país.
El 25 de junio llegamos, 3 monitoras, junto a nuestros estudiantes al aeropuerto de Philadelphia, donde el equipo de coordinadores noes estaba esperando para darnos la bienvenida. A pesar del cansancio del viaje, las caras reflejaban ilusión y muchas ganas de empezar.

Desde ahí fuimos a Krimgold Park (Eldersburg), donde cada estudiante conoció a su host family. Como monitora, uno de los momentos más especiales fue ver esos primeros abrazos tímidos y cómo, poco a poco, los nervios se transformaban en confianza.

Los siguientes días arrancamos con las primeras clases, centradas en conocer Maryland, repasar inglés útil y preparar el contexto para los próximos días. El viernes por la tarde celebramos nuestra Welcome Party con comida americana, música, risas y un ambiente muy muy familiar. Fue la primera vez que vi al grupo más unido, riendo, compartiendo y sintiéndose parte de algo.

Durante el fin de semana, cada alumno pasó tiempo con su familia anfitriona. Desde mi casa, aproveché para hacer seguimiento, resolver pequeñas dudas y asegurarme de que todos estuvieran cómodos y a gusto. Me sorprendió para bien lo rápido que se adaptaron: algunos fueron a mercadillos, otros a la piscina, o simplemente disfrutaron de un plan casero. ¡Las conversaciones en inglés ya empezaban a fluir!

El 1 de julio, empezamos el mes por todo lo alto, tuvimos nuestra primera excursión, nada más y nada menos que a la capital: Washington D.C. Salimos a las 7:20 (todos un poco dormidos) y durante todo el día visitamos monumentos históricos, museos y rinocnes icónicos como el Lincoln Memorial, la Casa Blanca y el National Mall. Como monitora, fue un día de mucho movimiento y organización, pero ver sus caras al descubrir lugares que solo habían visto en fotos fue… curioso. El viaje no solo fue cultural, sino también un paso más en su indepencia.

El miércoles ya volvimos a clase para hablar sobre el viaje y empezar a conocer cómo se celebra el 4 de julio en EE.UU. Fue una clase en la que nos contaron muchísimas historias de sus ratos libres y nos dieron sugerencias de cómo mejorar la excursión. Después de un rato de charla y aprendizaje, realizamos labores de jardinería en el jardín del sitio donde damos las clases para mostrarles nuestro agradecimiento por dejarnos trabajar en ese sitio.

Esta primera semana como monitora ha sido una mezcla de responsabilidad, emoción y gratitud. Ver cómo los estudiantes comienzan a soltarse, a descubrir con entusiasmo y a crecer en un entorno nuevo es, sin duda, una de las cosas que más me alegro de ver en este trabajo.
Maryland nos ha acogido con los brazos bien abiertos, y esto solo acaba de empezar.