1 de agosto · 0 comentarios
Parece mentira, pero nuestra aventura en Irlanda ha llegado a su fin. La última semana ha estado llena de planes, emociones y momentos que quedarán para siempre en nuestra memoria. Con el ritmo algo más tranquilo pero sin perder la energía del grupo, hemos seguido disfrutando de cada rincón de Cork y de las actividades que el campamento tenía preparadas para nosotros.
Comenzamos la semana con una visita a la impresionante catedral de Saint Fin Barre, donde pudimos conocer más sobre la historia de la ciudad y su arquitectura. Después, tuvimos un rato libre que sirvió para pasear por Cork o descansar un poco. Por la noche, volvimos a mover los pies con otra sesión de Irish Dancing, que aunque al principio costó arrancar, acabó siendo otro momento divertido.

Uno de los grandes éxitos de estos días fue la actividad de creación de vídeos por grupos: cada equipo debía inventar una historia y grabarla con una temática concreta. Hubo ideas muy originales, mucha risa y un ambiente increíble. Fue, sin duda, una de las favoritas del grupo.
También hicimos una salida al centro comercial, donde aprovechamos para hacer compras, buscar recuerdos y pasar un rato juntos a cubierto. Y, por supuesto, no podía faltar una última noche de discoteca, donde volvimos a disfrutar del ambiente, la música y la diversión.


Tras varios días de actividades, deportes y tiempo compartido, llegó el esperado día del Talent Show, que nos hizo pasar un rato relajado y divertido.
El último día en Irlanda lo dedicamos a preparar maletas, recoger habitaciones y aprovechar las últimas horas con el grupo. Después de clases, tuvimos un pequeño acto de graduación donde se entregaron diplomas simbólicos y recordamos algunos de los momentos más divertidos del campamento, entre risas y aplausos. Después de cenar, nos despedimos de Cork y pusimos rumbo al aeropuerto. Durante el viaje, tuvimos tiempo para compartir las últimas risas, intercambiar recuerdos y revivir todo lo vivido juntos.
Aterrizamos en Madrid con una mezcla de cansancio, emoción y tristeza por despedirnos. Pero también con la alegría de saber que nos llevamos con nosotros una experiencia única, nuevas amistades y recuerdos que durarán para siempre.

