8 de julio · 0 comentarios
Esta ha sido nuestra primera vez viajando por nuestra cuenta al extranjero. La verdad es que nos ha sorprendido porque nunca nos habríamos imaginado lo rápido que se forjan amistades en este tipo de viajes.
Nada más llegar al aeropuerto ya conoces a gente y una vez allí, conoces a todo el grupo.

Se crea un ambiente muy bonito.

Por otra parte, está la familia. A nosotras nos han ayudado un montón a adaptarnos al lugar, al horario…
Es verdad que los primeros días igual cuesta más, ya que ellos cenan a las seis de la tarde pero son conscientes de ello y a nosotras, por ejemplo, siempre nos han ofrecido comida por si teníamos hambre por culpa del cambio de horario.
Las habitaciones están muy bien, son muy espaciosas y están bien iluminadas. Hemos dormido en el piso de arriba y aunque hemos tenido que compartir habitación, sinceramente, hemos estado incluso mejor porque así hemos llegado a conocernos mejor. En la habitación hay una cama para cada una, perchas y cajones para ordenar la ropa, espejo… es decir, todo es muy acogedor.
Nuestra familia es super maja, se preocupan mucho por nosotras; siempre se aseguran de que tengamos todo lo que necesitamos, por ejemplo, si nos falta algo o no nos gusta algo no dudan en preguntarnos.
Además, nos dejan estar por las tardes fuera con nuestros amigos e ¡incluso nos recomiendan sitios a los que ir! La verdad es que estos momentos te hacen la estancia más amena y llevadera.
Aquí en Dublín solemos comer “packed lunch”, que suelen ser bocatas, fruta y siempre alguna barrita o bolsa de patatas. Todo esto te lo preparan ellos y es muy variado.
Además, las cenas las suelen cocinar ellos y están muy buenas. Incluso nuestra host sister hizo cupcakes de chocolate y de fresa los cuales nos ofrecieron tanto para el postre como para desayunar.
Las clases también son entretenidas, y además… ¡las dos vamos juntas!
Sí que es verdad que hay unas más divertidas que otras, como por ejemplo la clase de “listening and fluency”, de la profesora Charlene, que hace que las clases sean mas entretenidas y participativas, haciendo juegos con pulsadores, dándonos guiones para hacer escenas…

Es verdad que notamos algunas diferencias con las comidas, como por ejemplo que le ponen mantequilla a todo, pero en general la comida no es tan mala como esperábamos (a lo mejor veníamos siendo demasiado negativas, jeje).
Otra cosa que nos ha sorprendido (aunque pueda sonar raro) han sido las duchas eléctricas, ya que tienen un funcionamiento distinto a las españolas, y al principio era un poco extraño, pero una vez que te lo explican te acostumbras.

En resumen, está siendo una experiencia maravillosa para las dos, sin prácticamente nada malo o negativo.
¡Seguiremos informado desde Irlanda! ¡Hasta pronto!
Cloe y Marta
