23 de julio · 0 comentarios
Somos David y Gonzalo, dos chicos de Madrid y Valladolid que decidieron viajar con Interway este verano. Nuestro destino escogido ha sido Irlanda, concretamente su capital, Dublín.
Nuestra aventura comenzó cargada de nervios y emoción, cuando llegamos al aeropuerto de Madrid, donde nos reunimos con los demás estudiantes de Interway y los monitores.
Después de despedirnos de nuestras familias, fuimos a facturar la maleta. Nos subimos al avión muy intrigados con nuestros nuevos compañeros que no conocíamos, ya que eran de distintas ciudades de España, algunos de Madrid otros de Barcelona, otros de Valladolid…

Tras un viaje en avión de dos horas y media, donde pudimos ver películas y series, un bus nos llevo a la escuela de St. Raphaela’s, para reunirnos con nuestras familias de acogida de Dublín. Nos llevaron a sus casas, y nos explicaron sus horarios de comidas y de actividades escolares. Justo ese mismo día jugaba España la final de la Eurocopa, la cual tras mucho esfuerzo acabamos ganando, así que lo celebramos por todo lo alto.
Pasada nuestra primera noche en Irlanda, por la mañana la familia nos enseñó el camino para llegar a la escuela, tuvimos que coger un tren llamado Luas, y caminar unos diez minutos. Una vez llegamos al colegio, fuimos de visita al centro de Dublín para conocer el lugar: visitamos las tiendas, hicimos fotos, y dimos un paseo con los monitores, que nos guiaron para ver los sitios más conocidos.



A la vuelta tomamos de nuevo el Luas para que nos llevase al colegio, e hicimos una prueba escrita de inglés para comprobar nuestro nivel. Tras ello, nos separaron por aulas y dimos clase, esperamos haber mejorado nuestra gramática y fluidez en un par de semanas. Una vez acabamos, fuimos al centro comercial y visitamos las tiendas, comprando algunos souvenirs que llevar a casa.
Los siguientes días continuamos haciendo actividades que nos acercaron a la cultura del país, como por ejemplo visitar galerías y museos, aprender sobre bailes y música irlandesa, hacer excursiones a lugares naturales como Glendalough, y por supuesto, dar más clases para mejorar el idioma.


En resumen, estamos disfrutando tanto del aprendizaje del idioma, como de la inmersión cultural. Creemos que es una experiencia muy recomendable, puesto que nos ofrece la oportunidad de hablar inglés con personas nativas, o de hacer actividades distintas a las que estamos acostumbrados, además de conocer a gente de otros países. Pensamos que puede ser sin duda, una experiencia inolvidable para quien quiera aprender inglés, visitar nuevos países y divertirse en el verano, que es lo más importante.