8 de julio · 0 comentarios
10 adolescentes de distintos lugares de España y un solo destino, Dublín. Paisajes llenos de naturaleza con una belleza excepcional, edificios y lugares con encanto y una gente llena de simpatía, dispuestos a compartirnos algo de su cultura, su ciudad y sus hogares. Llegamos con un poco de miedo y por supuesto un poco de timidez, pero con tres semanas por delante llenas de aventuras y diversión. En el aeropuerto nos despedimos de nuestros familiares, seguros de que esta sería la experiencia de nuestras vidas, una experiencia que seguramente nos servirá para construir nuevas anécdotas, para ampliar nuestro conocimiento…

En nuestra primera semana en Dublín hemos podido disfrutar y conocer esta encantadora ciudad, teniendo en cuenta su cultura, desde un punto de vista cercano, ameno y real. Hemos ido al centro de la ciudad, realizando paseos por parques como St. Stephe ‘s Green y algunas instituciones como el Trinity College, el National Museum of Ireland o la National Library. También hemos realizado actividades nocturnas (shows de Ilusionismo y magia, juegos de mesa o gymkanas junto a estudiantes de distintas nacionalidades).

Nuestra estancia tanto en casas de acogida como en residencia está siendo inolvidable para todos. Las familias de acogida nos tratan como parte de la suya y nos invitan a conocer la ciudad de su mano, mostrándonos lugares que jamás habríamos imaginado, se involucran en nuestra experiencia y la hacen excepcional, y cuidan de nosotros como de sus propios hijos. En la residencia, la privacidad y la seguridad siempre están presentes, habitaciones individuales con baño, pero también salas comunes con cocina en la que disfrutar con nuestros compañeros. En ella podemos interactuar con nuestros nuevos compañeros, que pronto serán amigos. La cantina de la Trinity Hall Residence es envidiable, desde desayunos en los que elegimos entre miles de tipos de cereales, hasta comidas y cenas que permiten mantener una dieta equilibrada y rica. Ambas opciones nos ofrecen el garante de que podemos disfrutar esta experiencia al máximo sin tener que preocuparnos de otra cosa que no sea aprovechar el tiempo al máximo.


La labor de nuestra “group leader”, Sofía, es impecable, no solo nos guía durante todo el viaje, ofreciéndonos toda la información para que sintamos toda la tranquilidad que requiere estar lejos de casa tanto tiempo; sino que también tiene una personalidad increíble, es extrovertida, atenta, cercana y nos ofrece planes increíbles y divertidos por toda la ciudad.

Todavía nos queda mucho por ver, mucho que aprender, pero sobre todo, mucho que disfrutar. Todos estamos de acuerdo en que esta experiencia nos está haciendo crecer como personas, adquiriendo habilidades que utilizaremos en nuestro futuro, y demostrándonos a nosotros mismos todo de lo que somos capaces, mucho más de lo que jamás hubiéramos imaginado. En tan solo una semana tenemos tanto que agradecerles a esta ciudad y a su gente, a todos los que hacen de este programa una realidad y sobre todo, a nuestros compañeros, a los que ahora tenemos el placer de llamar amigos.