23 de julio · 0 comentarios
Nuestra tercera semana de intercambio en Torquay ha mantenido el aprendizaje y la diversión pero la nostalgia y la tristeza de que se terminara el programa se han empezado a hacer notar. A continuación, compartiremos las experiencias y actividades que hemos realizado durante esta increíble semana, tanto en nuestra escuela, como también en los lugares que para nosotros serán los más icónicos y los que recordaremos de esta ciudad costera.

Las mañanas comenzaban con clases en el colegio, de 9:00 a 10:30 y luego de 11:00 a 12:30. Las clases eran dinámicas y con actividades normalmente requerían practicar el speaking. Cada día, esperábamos con ansias la comida a las 12:30 (que aunque antes nos pareciera pronto, nos acostumbramos bastante rápido a este horario). Los lunes y miércoles disfrutábamos de sándwiches, mientras que los martes y jueves comíamos arroz, pasta… Sin duda, todos preferíamos los bocadillos.

Por las tardes, nuestras aventuras comenzaban a las 13:30 y se extendían hasta las 16:30 o 17:00. El lunes visitamos las fascinantes Kents Cavern, una serie de cuevas prehistóricas que nos transportaron al pasado. Allí aprendimos sobre la historia y la geología del lugar.
El martes por la noche, tuvimos «bingo night», una actividad donde, después de una barbacoa, hacemos sesiones de bingo y otros juegos con pequeños premios que nos hacen (a veces) ser bastante competitivos. El miércoles fuimos al parque acuático Splashdown en Paignton. Todos esperábamos que hiciera sol y así fue! Pasamos la tarde tirándonos por toboganes y disfrutando de las piscinas, de las que no queríamos salir ya que el agua estaba caliente.

El martes también tuvimos la oportunidad de navegar hasta Brixham en ferry. Llegamos al pintoresco puerto de Brixham desde el mar. Fue muy especial porque la bahía que veíamos siempre desde tierra por fin la pudimos disfrutar desde el mar. Por último, pasamos toda la tarde del jueves jugando al fútbol y voleibol. Fue una tarde espectacular; todos estábamos ya muy melancólicos, nostálgicos y sin ganas de irnos.

El viernes, nuestra semana llegó a su fin. Fuimos a Londres y no paramos en todo el día. Visitamos los edificios más relevantes de la ciudad como el Big Ben, el London Eye, Picadilly Circus, Covent Garden… fue de todo menos relajado. Aun así, al cenar todos juntos pudimos reflexionar sobre lo vivido, las amistades que habían crecido y nos preparamos para la despedida.



En conclusión, la tercera semana en Torquay ha sido una combinación muy bonita de estudio, aventura y amistades. Cada actividad y clase ha contribuido a nuestro crecimiento académico pero también personal, creando recuerdos que guardaremos para siempre. Estamos seguras de que este viaje no solo ha mejorado nuestras habilidades en inglés, sino que también nos ha brindado la oportunidad de explorar nuevas culturas y hacer amigos para toda la vida.