16 de julio · 0 comentarios
Tras vivir esta experiencia, hemos aprendido a nunca salir de casa sin un paraguas aunque el tiempo aparente ser bueno. Pero también hemos aprendido a ser independientes y responsables, respetando siempre la cultura de, en este caso, Dublín. A continuación, compartiremos nuestras aventuras y descubrimientos en la gran capital irlandesa.
Tras llegar, nos instalamos en la residencia de Trinity Hall, donde cada uno dispuso de una habitación individual. Luego, fuimos a visitar el centro de la ciudad, que estaba a 20 minutos en transporte público. En el centro pudimos encontrar varios comercios y lugares de interés como Trinity College, The National Museum of Ireland y St Stephen’s Green, un parque muy tranquilo y bonito.

También conocimos el GAA Museum, donde aprendimos sobre los juegos nacionales irlandeses como el ‘Hurling’ y el ‘Gaelic Football’ y recorrimos el gran estadio dónde se practican. Además, durante el fin de semana, siempre vamos de excursión. Visitamos lugares como Malahide Castle y Howth Cliffs, en Malahide, y el Titanic Museum y Peace Wall, en Belfast.
En la residencia, pudimos disfrutar además de la compañía de otros estudiantes de distintas nacionalidades y culturas, como italianos, franceses y checos.

Las clases fueron amenas e interactivas. En estas, hemos trabajado en grupo e individualmente para mejorar nuestras habilidades a la hora de hablar y comunicarnos. El mayor reto al que nos hemos enfrentado ha sido el intentar entender el acento irlandés(😂).

Nuestra monitora, Sofía, ha sido un apoyo constante durante nuestro viaje. Ella ha solucionado todos los problemas y dudas que nos han surgido, siempre muy pendiente de nosotros y con una sonrisa.

Este programa nos ha hecho disfrutar tanto de la amabilidad de la gente de Dublín como de su encanto como ciudad. Los que en el aeropuerto eran extraños, tras estas 3 semanas se han convertido en grandes amigos por los que estamos agradecidos. Esta experiencia la recordaremos para siempre con mucho cariño.
