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Capturando recuerdos en Bath: amistades y excursiones inolvidables

8 de julio · 0 comentarios

Hola, soy Cloe y esta es mi segunda experiencia viajando con Interway. Este año he ido mucho más tranquila que la anterior, porque sé que todo está muy controlado.

En el aeropuerto, los monitores te dan una mochila amarilla y no tardas ni 10 minutos en encontrar a gente con la que vas a compartir tu experiencia. Nada más llegar allí, se crean amistades, lo que te tranquiliza mucho para el viaje. Una vez llegado a nuestro destino, nos llevan con nuestras familias de acogida.


La familia es un punto muy importante del viaje. Ha sido muy acogedora y nos ha ayudado a mi compañera y a mi a adaptarnos tanto al lugar como a los horarios. Como las familias reciben muchos alumnos de intercambio, ya saben que los españoles solemos cenar más tarde de las 18:00, que es cuando cenan ellos, así que siempre nos dejan comida o la cena preparada por si tenemos hambre más tarde.


Por otra parte, el programa es bastante completo. Una cosa que me ha sorprendido del colegio, es que todo el programa que organiza lo hace mezclando alumnos de diferentes nacionalidades: italianos, alemanes, españoles, franceses, polacos, sauditas… Esto me parece muy interesante porque así nos obliga de una cierta manera a hablar en inglés para que nos entendamos entre todos.


Esta primera semana hemos tenido clases por la mañana. Las clases tratan de realizar diversos proyectos como poemas, videos, entrevistas, películas… alrededor de un tema. Estos proyectos permiten hacer las clases más amenas y disfrutar más de ellas a la vez. Por la tarde, hemos asistido a diversas actividades como minigolf, una vuelta en barco, un Cluedo por la ciudad o incluso visitar los baños romanos. Éstas eran hasta las tres y luego nos dejaban un rato de tiempo libre para mirar las tiendas con nuestros amigos, la cual es la parte favorita de muchos (el resto de la tarde lo pasamos con las familias menos dos días a la semana en los que tenemos más actividades como deportes, ir a los bolos o incluso una disco. ¡¡¡A bailar!!!


Por último, una curiosidad que me ha sorprendido mucho, es descubrir por qué los ingleses conducen por la izquierda. Resulta que en la época medieval, si iban por la izquierda cuando montaban sus caballos, tenían la mano derecha para poder atacar al oponente sin tener que soltar las riendas. ¿Qué interesante no?

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