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Una excursión pasada por agua: nuestra experiencia en las cataratas del Niágara

16 de julio · 0 comentarios

Tras el primer día de clases, tuvimos la primera excursión. Tan solo llevábamos dos días en Canadá, pero ya íbamos a visitar las cataratas del Niágara. Esta era una excursión que estábamos esperando con ganas, porque es de las cosas más famosas de Canadá. Era la oportunidad perfecta para ver una de las maravillas naturales del país y pasar un día diferente lejos de las clases. Al ser la primera excursión, no sabíamos muy bien qué esperar de ella, ¡pero fue un día muy especial! 

Salimos por la mañana temprano, porque nuestro destino estaba a dos horas en bus de Toronto. Fuimos en uno de los típicos autobuses escolares amarillos, algo que también fue una experiencia diferente a los buses españoles (¡aunque los nuestros son más cómodos!).

Más o menos a media mañana llegamos a las cataratas. A primera vista impresiona porque son muy anchas, no nos esperábamos que fuesen tan grandes y espectaculares. Además, están rodeadas de todo tipo de atracciones: miradores, globos para verlas desde arriba, una tirolina y lo mejor, la posibilidad de verlas justo desde debajo en un paseo en barco.

Justo antes de entrar en el barco te dan un chubasquero. Nadie se imaginaba que podríamos acercarnos tanto a las cataratas. Pensábamos que sería una vista desde lejos… pero no. El barco sigue avanzando hasta que casi estás dentro de ellas. La fuerza del agua, el ruido ensordecedor y la niebla envolviéndote crean una experiencia que no se olvida. ¡Te empapas, sí, pero vale totalmente la pena! Por suerte era un día muy caluroso y nos ayudó a refrescarnos un poco.

Después tuvimos tiempo libre para poder explorar los alrededores. Además de ver las cataratas desde el paseo que las rodea, había un montón de cosas más que hacer: arcades, atracciones, restaurantes, tiendas… ¡hasta una pista de karts! Todo el entorno parece un gran parque de atracciones al aire libre, con opciones para todos los gustos, por lo que no tuvimos tiempo de aburrirnos. 

Por último, a media tarde regresamos al punto de encuentro para volver a Toronto después de un largo día, todavía con un poco de jetlag por el viaje desde España. Todos estábamos cansados, pero el viaje había merecido la pena.

Lo que más nos gustó fue poder acercarnos tanto a las cataratas. Fue una experiencia increíble poder verlas desde justo debajo, ¡aunque te empapes! El viaje a las Cataratas del Niágara fue una mezcla perfecta de naturaleza, diversión y convivencia, ya que también nos permitió conocer un poco más a nuestros compañeros. Volvimos a Toronto cansados, pero felices y llenos de recuerdos. Fue, sin duda, una forma increíble de comenzar nuestra aventura en Canadá.

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