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Sandra: mi experiencia en Minnesota

25 de mayo · 0 comentarios

Mi nombre es Sandra Gragera, y he estudiado en Minnesota, Estados Unidos el curso de primero de bachillerato. Decidí realizar este curso porque siempre me había gustado mucho el idioma, y desde que empecé a ver películas y series americanas, siempre me había preguntado cómo sería mi vida como estudiante en Estados Unidos, ¿serían los institutos como en las pelis? ¿con sus taquillas?¿cómo sería formar parte de un equipo? ¿son los americanos tan abiertos y amigables como se cree? Y como no siempre uno se cree lo que le cuentan hasta que lo vive, decidí tener yo mi propiaexperiencia y ser yo quien respondiese a esas preguntas basándome en lo que yo había vivido.

Cuando supe que me iba no hubo ni un solo día en el que no me imaginase que podía pasar durante ese año, luego recibí mi familia y me pude hacer un poco más a la idea, ya que estuve hablando con ellos y haciendo videollamada hasta mi llegada. Gracias a ello, tenía una idea de con quien iba a pasar 10 meses, aunque realmente no tenía ni idea de lo que podía suceder. Llegué una semana antes de empezar el colegio y al segundo dia de mi llegada ya estaba entrenando en el equipo de volleyball, lo que me dio la oportunidad de conocer a algunas personas antes de ir al colegio. El fin de semana de antes de empezar el colegio, conocí a la familia de mi host mom, que más adelante se
convirtieron en una parte muy grande de mi experiencia, sobre todo sus padres, que eran como mis abuelos, que sin ellos no hubiera sido lo mismo. El primer día de clase estaba muy nerviosa, sobretodo porque mi colegio era un colegio muy grande con muchas personas y pensaba que nadie me iba a notar. Después poco a poco fui conociendo a gente y aprendí que no solo ellos se tienen que interesar por ti, si no tu también por ellos. Diría que esa es una de las claves para hacer amigos.

También me hice muy amiga del grupo de estudiantes de intercambio que estaba en mi colegio y nos convertimos como una pequeña familia en la que nos ayudamos los unos a los otros. Gracias a que estuve en el equipo de volley me sentí como en otra familia en la que viví momentos inolvidables, y sentí como todo el mundo me apoyaba. Luego también llegue a formar parte del equipo de gimnasia como manager, es decir, que les ayudaba con todo el equipamiento y a organizar las competiciones. Me trataron como una más del equipo y me hice muy amiga de ellas y llegamos a hacer un montón de planes en los que nunca me lo había pasado mejor, las entrenadoras también llegaron a ser una parte bastante grande de esa experiencia, ya que trabajaban en el colegio y me ayudaban siempre
en todo lo posible y hablábamos de un montón de cosas.

Mi host family sin duda, fue una de las partes más grandes de mi experiencia, con mi host mom me llevaba super bien y nos contábamos todo, era como mi madre/amiga, que siempre me intentaba ayudar cuando tenía un problema. Mis host siblings fueron geniales, les trataba como a mis hermanos y siempre me hacían sacar una sonrisa, en el fondo siempre serán mis hermanos e intentaré mantener el mayor contacto posible con ellos, porque sinceramente si ellos no hubieran estado, mis experiencia no hubiera sido para nada la misma. Aunque llegue a tener algunos altibajos con mi familia, aprendí a afrontar situaciones sin miedo y siempre contando la verdad. También iba ala iglesia luterana, algo que nunca pensé que haría, pero gracias a eso conocí a gente maravillosa y la verdad que ir allí era una de mis partes favoritas de la semana, donde iba y me sentía realmente importante porque todo el mundo me preguntaba sobre mi y se preocupan un montón por mi.


Además realizamos eventos muy divertidos y muchos voluntarios que realmente me impactaron y me ayudaron a ver que no todo el mundo tiene la misma suerte que yo. El instituto era como mi segunda casa, donde estaba mi segunda familia, donde cree innumerables recuerdos de los que nunca me olvidaré. Todo el mundo me trataba genial y me ayudaba en lo que necesitase, y si alguien notaba que estaba mal, de alguna manera conseguían sacarme una sonrisa. Porque si, hay veces que te encuentras de bajón, ya que estas lejos de tu familia y amigos, pero lo mejor es encontrar a alguien que te haga olvidarte de todo y te haga darse cuenta de que tu tiempo allí es limitado y de que debes
vivir los días como si fuera el último, ya que nunca sabes lo que puede pasar.

Este año mi estancia se ha tenido que acortar por el coronavirus, algo que nadie nunca hubiera predecido, aunque me quedaban algunos meses por vivir allí y añadir momentos a mis recuerdos, estoy muy agradecida por el tiempo que estuve allí. Gracias a todas las personas que aportaron momentos y recuerdos a mi experiencia para hacerla inolvidable, 7 meses fueron los suficientes para darme cuenta de que habían sido los mejores meses de mi vida. Este año, he crecido como persona y conocido partes de mi que no sabía que existían, he sabido afrontar situaciones que nunca imaginé que podían pasar.

He conocido a personas que me han ayudado a llegar a ser quien soy ahora. Y me he dado cuenta de que formando pequeñas familias he conseguido un gran familia, Mi segunda familia, de la que nunca me olvidare y siempre formarán parte de mi.

 

 

 

 

 

 

 

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