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UPPER SANDUSKY (OHIO) – CLASS OF 1987

8 de agosto · 0 comentarios

Cuando le dije a mi madre que enviábamos a su nieta Pilar a los EEUU durante un año, no pudo evitar que le saltara una lagrimilla.  Mis dos hermanos y yo, tuvimos ya esa experiencia, y ella la vivió como madre.  Su nieta mayor se iba y la echaría de menos, pero me dijo: ”mándala, merece la pena”.  Y así de fácil, puedo resumir la postura de un padre  cuando tu hijo se marcha, porque al mismo tiempo que les echas de menos, disfrutas con su experiencia y al final te compensa.

(Francisco Gracia – 1987)

Yo fui estudiante de intercambio en el curso 1986-1987, asistí al Upper Sandusky High School, en Ohio.  Upper Sandusky es un pueblo de 4.000 habitantes muy conservador y de ambiente rural.  Yo cursé mi último año de instituto y me gradué allí.   Fui “senior” en mi High School, lo cual es una experiencia especial, sobre todo por el acto de la graduación.

Tengo que decir que han cambiado mucho las comunicaciones con los hijos.  Yo recuerdo que hablé dos veces con mis padres en todo el año, una para decir que había llegado, y otra en Navidad.  Las cartas, y alguna grabación en cassette, fueron nuestra forma de comunicarnos. Ahora hay que restringir las comunicaciones para que tus hijos se puedan adaptar.   Mucho mejor… pero nunca sustituirán la emoción de ver una carta en el buzón.

Sin embargo es asombroso lo poco que ha cambiado el sistema educativo Norteamericano,  mis hijas han cursado las mismas asignaturas obligatorias que yo tenía (con la salvedad de que ellas eran Junior (grado 11) y yo Senior (grado 12)).  Las mismas fiestas, homecoming, prom, los partidos de fútbol americano.  Todo igual.

Durante mi experiencia conocí mucha gente marcada por otra cultura, conviví con ellos, estudié en sus colegios, y así aprendí mirar el mundo como ellos lo hacían.  Es entonces cuando te das cuenta que tú también ves el mundo con tus propias “gafas”, que son tus creencias, prejuicios, valores y todo lo que te marca tu propia cultura.  En mi experiencia de intercambio, aprendí a conocerme a mí mismo, porque no te conoces hasta que no sabes de qué color son tus gafas, y lo que es mejor,  aprendí a cambiarme de gafas y ver el mundo a través de otro cristal.  Eso es algo que es difícil de conseguir a esa edad y durante tan poco tiempo, y ha marcado mi forma de ser.

(Pilar Gracia)

Yo siempre les he comentado a mis hijos mi experiencia como positiva, pero nunca la idealicé,  porque lo que para una persona es el mejor regalo,  para otra es un castigo.  Mi hija Pilar  nos lo pidió cuando fue un amigo suyo, y cuando ella estaba haciendo la reunión de Madrid de INTERWAY, mi otra hija Mónica, con 10 años, fue directamente a Alicia Garcia a preguntarle cuándo se podía ir ella, y si podían ir celíacos.  Fran, el pequeño, lo decidió más tarde, cuando había vuelto Pilar y antes de irse Mónica, pero ahora, a cuatro días de irse, no puede estar más ilusionado.

Lo mismo que a mi madre, nos da pena que se vayan, pero nuestra experiencia es que sus progresos y su experiencia te hacen vivirla un poco y te compensa.  Al final piensas en ellos.

A mí me resultaría muy complicado resaltar qué es lo que han obtenido cada una de ellas de su experiencia.  El año académico es una explosión de experiencias y emociones que acelera lo que sería la evolución natural de los chicos.  Además de que cada uno es diferente, viven una experiencia diferente.  Pilar estuvo en un ambiente rural de pueblo pequeño, en familia muy conservadora, en plenas elecciones de donde salió Trump presidente, y jugó en el equipo Varsity de baloncesto, mientras que Mónica estuvo en una ciudad grande en un colegio enorme y apenas pudo jugar un minuto en Junior varsity de baloncesto, pero hizo debate, teatro y muchas actividades que no tienen colegios pequeños.  Su familia era mucho más liberal y con otra mentalidad muy diferente.

En concreto mis hijas han vuelto con mucha confianza en sí mismas, y es que el sistema educativo americano, si bien no introduce conocimientos a un nivel académico muy alto, les refuerza mucho sus habilidades personales, y aflora talentos que luego los alumnos desarrollan por si solos.

(Mónica Gracia)

Lo que sí que veo como un elemento común en ellas es una mejora en sus habilidades comunicativas:  a una madre no le sueles decir que le agradeces que se preocupe por ti, porque tienes toda la vida para hacerlo… pero aprendes que a tu madre americana se lo tienes que decir ya. El efecto que produce es increíble.   Lo mismo que a tus amigos no les dices que lo pasas bien con ellos.. y seguramente deberías.

Por otro lado ¿Cómo le dices a alguien que no te gusta algo?  Es difícil.  Como estudiante de intercambio multiplicas tus momentos de decisiones difíciles e incertidumbres y lógicamente te equivocas, pero lo que aprendes es impagable.

Y sobre todo,  esa gran habilidad poco desarrollada de simplemente callarse.  Comparaciones desafortunadas en comidas o costumbres, temas tabú en religión, política, historia, sexo, les dan a los chicos un curso acelerado de no meter la pata.  Recuerdo un comentario que le hice a mi amiga Debbie Crews (hija de un pastor protestante), en el que ridiculicé el creacionismo.  Se enfadó mucho, muchísimo y me dijo que “ya nos veríamos… en el juicio final”.  En España la Teoría de la Evolución no despierta pasiones … pero en USA sí.  Ahora Debbie sigue siendo mi amiga en Facebook, y yo le agradezco su lección de tolerancia y empatía sin necesidad de quemarme en el infierno.

Quizá sea esto último, las habilidades de comunicación, lo que casi todos mejoran.

Si un padre está dudando en ofrecer la experiencia a su hijo, le recomiendo que lo haga, pero es importante que su hijo esté convencido.  El hijo que va obligado puede tener una mala experiencia.  Creo que no hay que tener expectativas muy concretas de lo que se va a obtener de la experiencia, porque como he comentado cada estudiante y cada vivencia es diferente, pero tened la seguridad de que los resultados serán muchos y positivos.

Ah, y un par de trucos.

Para vuestros hijos:  Que cuando se describan a sí mismos y sus actividades, lo miren desde el punto de vista americano, (que se pongan sus gafas) o que se lo revise alguien.  Por ejemplo, decir que en mi tiempo libre me gusta  “ir de bares “, para nosotros es normal, pero para ellos puede ser inadmisible.

Para padres:  no les intentéis solucionar los problemas a distancia.  No es posible.  Escuchadles, animadles, y sugeridles que desarrollen  sus propias habilidades.  Parece increíble, pero lo hacen.

Un abrazo a todos

Francisco Gracia Latorre

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